
Si no te gustan las redes, esto es para ti.
Vamos a estar claros, es muy fácil pensar que las redes no son para uno. Especialmente cuando ves a otros en las redes. Pero eso es lo que me gustaría que veas, mostrar tu trabajo en redes no te hace menos profesional. Pero no mostrarte hace que el cliente que está buscando ahora mismo una empresa como la tuya no te encuentre, pero sí encuentre a otro con menos experiencia que tú.
¿Por qué siento que para mostrarme en redes necesito ser actriz o actuar?
Porque estás sintiendo que para hacer lo mismo que ves a otros hacer, tienes que dejar de ser como eres.
En otras palabras, tienes que actuar.
Y eso es precisamente el error. Cuando en realidad lo que necesitas aprender a hacer es mostrar el trabajo que haces todos los días.
La confusión viene de mirar el feed y ver gente entreteniendo, bailando, hablando con un tono que no es el tono con el que hablas con un cliente en persona. Eso sí es actuación. Si tú no eres así.
Esa es la razón por la que te congelas. Porque si mostrarte significa actuar, y tú llevas veinte años construyendo una reputación seria, actuar se siente como una traición a todo lo que construiste.
Pero nadie te está pidiendo que actúes. Tú solo llegaste a esa conclusión.
No tienes que aprender a hacer contenido como si fuera un oficio nuevo encima del que ya tienes.
Tienes que aprender a mostrar el oficio que ya dominas, con tu propio tono, tal como se lo explicarías a un cliente que tienes en frente.
Si puedes explicarle a un cliente por qué su proyecto necesita hacerse de una forma y no de otra, ya sabes hacer exactamente lo que hace falta. No hay que hacer un show. Hay que saber qué necesita escuchar la persona que te escucha detrás de la pantalla.
¿Por qué hay gente con menos experiencia que yo que tiene más trabajo que yo?
Porque a esa persona la encuentran, y a ti no.
No es que sepa más. No es que haga mejor trabajo. Es que cuando alguien busca lo que tú haces, esa persona aparece y tú no.
El mercado no elige al mejor. Elige al que aparece en el momento en que lo están buscando. Duele reconocerlo, porque toda tu vida te dijeron que el trabajo bien hecho habla solo. Y por un tiempo, en tu círculo, eso fue cierto. Los referidos llegaban. La reputación se construyó sola, cliente por cliente.
Pero tu reputación termina donde termina tu red de contactos. Fuera de ese círculo, donde está tu próximo cliente, tú no existes todavía. Y esa persona con menos años que tú, con menos técnica que tú, sí existe ahí, porque decidió aparecer.
De nada sirve hacer bien tu trabajo, tener experiencia y buena reputación si la persona que está buscando a una empresa como la tuya no la puede ver. Puedes ser el más capacitado de tu industria entera y seguir siendo invisible para el cliente que todavía no te conoce.
¿Qué pasa si sigo sin mostrarme para no perder seriedad?
Sigues perdiendo el negocio que deberías estar ganando.
Cuando decides que prefieres seguir igual con tal de no mostrarte, en realidad estás decidiendo seguir dependiendo de que alguien más te refiera. Y mientras tanto, el teléfono no suena por sí solo.
Conozco a más de un profesional con veinte, veinticinco años de oficio real que llegó a pagarle a alguien más para que resolviera esto por él. Una vez. Después otra. Y otra. Cada vez con la misma esperanza: que alguien más se encargara de la parte que a él le parecía indigna de su seriedad. Cada vez, el dinero se fue y el problema se quedó exactamente donde estaba.
Porque delegar la parte que solo tú puedes hacer no te hace más visible. Porque no es posible esconderte detrás del problema.
Mientras tanto, el riesgo real no es que alguien te vea intentándolo y no te salga perfecto la primera vez. El riesgo real es que se te sequen los referidos y no tengas nada construido para reemplazarlos. Eso ya les pasó a varios de mis clientes antes de llegar a mí: años de trabajo excelente, y un negocio entero sostenido por un hilo que se podía cortar en cualquier momento.
¿Cómo muestro mi trabajo sin sentir que dejo de ser profesional?
Construyendo el camino que conecta lo que ya sabes hacer con el cliente que todavía no te conoce, sin cambiar quién eres para hacerlo.
Eso no empieza en la cámara. Empieza en saber, con precisión, quién es tu cliente perfecto y qué palabras usa cuando te busca sin saber que existes. Cuando sabes eso, mostrar tu trabajo deja de sentirse como exposición y empieza a sentirse como lo que realmente es: información que tu cliente necesita para poder elegirte.
No tienes que aprender a entretener. No tienes que sonar como nadie más que tú. Tu experiencia es la razón por la que tus clientes actuales se quedan contigo. Mostrarla es la razón por la que los próximos te van a encontrar. Ahora mismo, probablemente tienes solo una de las dos.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que hacer videos virales o divertidos para ser visible?
No. Viral y visible no son lo mismo. Lo viral busca que millones de personas que nunca te van a contratar te vean una vez. Visible es que el cliente correcto te encuentre en el momento exacto en que te está buscando. Eso no depende de que entretengas a nadie.
¿Publicar en redes es lo mismo que hacer show?
No, y esa es exactamente la confusión que te está costando negocio. Show es entretener para que te miren. Mostrar tu trabajo es dejar evidencia de lo que ya sabes hacer, en el lugar donde tu cliente está buscando antes de decidir a quién contratar. Uno pide un personaje. El otro solo pide que aparezcas como eres.
Si quieres saber exactamente qué necesita ver y escuchar tu cliente para elegirte a ti, sin actuar, sin convertirte en influencer, sin dejar de ser quien eres, tengo una clase gratuita donde te lo muestro.
Denise Schmeichler ayuda a empresas de servicio a transformarse de invisibles a altamente visibles. Lleva más de dos décadas en el mundo digital y trabaja con dueños de negocio latinoamericanos en Estados Unidos.
